En la vida existen personas que son realmente de admirar, por su esfuerzo y las ganas de seguir adelante, pese a todas las dificultades que han tenido y tienen que pasar. Entre ellas, hay una en especial, mi tío Yobany.

Él es una persona que desde pequeño vivió hechos dolorosos y difíciles de olvidar. La verdad, no sé por dónde empezar pero él, es lo que es hoy en día, gracias al apoyo de sus padres y su sueño de ser alguien en la vida.

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Yobany, ejemplo de persona.

Desde que era niño tuvo que trabajar para ayudar a la economía del hogar, vendía porciones de leña a las panaderías para de alguna manera conseguir alimento para la casa. De los ocho hermanos, mi tío es el único que trabajó para apoyar a sus padres. No dejó de lado sus estudios, en la mañana asistía a clases y en la tarde iba a recoger leña, dar de comer a los animales o traerlos de Sanambay, lugar donde llevaba a pastar a ovejas y chivas. Este lugar quedaba cinco horas en total de ida y vuelta a Amaluza, salía dos de la tarde y regresaba, siete de la noche.

Su niñez no fue buena, sufrió maltrato y discriminación por parte de dos hermanos mayores. La razón, ser moreno, pues los demás hermanos, tenían un tono de piel clara porque mi abuela  posee ese color de piel. Recibió golpes, castigos, ofensas como, “eres un regalado, mis padres te cambiaron con una burra”, entre muchas cosas más. La relación con estas dos personas no fue y no ha sido buena, pese a pasar el tiempo y ser personas adultas, no se cansan de decir que mi tío no es hijo de mis abuelos.

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Yobany como cachiporrero de su colegio en Amaluza.

Siendo un adolescente, mi tío junto con sus padres vino a Loja en busca de mejores condiciones de vida. Aquí no fue nada fácil, conseguir un lugar para vivir, un trabajo, se tornó complicado. Lo que más importaba a mi tío, era tener una casa para refugiar a sus padres y tres hermanos discapacitados. Asimismo, trabajó y estudió para sacar adelante a su familia. Muchas de las veces tenía un gran dilema porque no le alcanza el dinero para comprar medicinas y comida, o bien, compraba una cosa o la otra pero no se abastecía para adquirir todo, todavía era un estudiante de colegio.

Preocupado por el momento difícil que estaba pasando, decidió que la única manera de sobrellevar esa situación, era terminar sus estudios secundarios y seguir una carrera universitaria. Así lo hizo, estudió la licenciatura en Ciencias de la Educación en la Universidad Nacional de Loja, es el único de los ocho hermanos que se convirtió en profesional.

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Yobany con sus padres, María y Augusto en su graduación universitaria.

Parece que también es el único hijo porque, el cuida y sustenta a la familia. En vida, se preocupó por su padre, quien lamentablemente falleció hace ocho años, un hecho que lo destrozó por completo. Tuvo que ser fuerte y recuperarse por su madre y hermanos discapacitados, pues solo cuentan con él. Mi abuela es la vida de mi tío, la cuida, asea, alimenta, lleva a chequeos médicos, es todo, incluso está por encima de su salud. Yobany ha tenido dos operaciones, las cuales no le ha importado recuperarse totalmente por cuidar a los suyos. Ese es su día a día, velar por el bienestar de mi abuela y de mis tíos que tienen epilepsia y discapacidad física e intelectual, no cuenta con el apoyo de los otros hermanos.

Yobany es un buen hijo, tío, hermano y sobre todo, es una persona fuerte de carácter por todo lo que tuvo que vivir, no se deja de nadie y defiende a quien tiene que hacerlo. Lo admiro mucho y lo quiero mucho, no imagino qué sería de nuestra vida sin él.

 

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