Cada persona es un mundo, tiene una vida única y diferente a los demás, es un ser que ha sido creado a imagen y semejanza de Dios.

Muchas veces en la vida nos dedicamos a juzgar al resto de personas; sus acciones, actitudes, logros o éxitos que obtienen nos parecen mal. Y así, pasamos la vida, preocupándonos por lo que hacen los demás, en lugar de ocuparnos de nosotros mismos.

Puede que suene muy trillada la frase: “La vida es corta” pero es así. Estamos en este por una razón de ser y hacer, con una misión a cumplir. Valorar cada segundo, momento que suceden en la vida es importante, nunca se vuelve a repetir lo mismo, dos veces.

Luchemos, seamos constantes cada día con lo que deseamos lograr, nuestros anhelos no se cumplen solos. Todo comienza en enfocarse en lo que queremos lograr, ser positivos, aprender de nuestros errores, en general, ser mejores personas cada día.

Si deseamos conseguir, obtener o lograr algo, hay que tener constancia, disciplina, paciencia y creer que nuestros sueños se pueden volver realidad, siempre y cuando seamos quienes hacen todo lo posible para que así suceda.

Hacer las cosas porque nos nacen hacerlas no por ser mejor o tratar de hacer sentir menos a los demás, nadie es mejor que nadie, a los únicos que debemos superar cada día es a nosotros mismos.

Para ser felices se debe dejar de ver solo el lado negativo de las cosas y poner actitud positiva a lo que suceda. Es verdad, todo en la vida no es color de rosa pero depende de la actitud que pongamos ante ella, no sería malo, mostrar una sonrisa a pesar de haber tenido un mal día.

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